De noche a oscuras. Una chica esta acostada en su cama mirando el techo de su habitación. Sonríe. Sonríe como nunca antes lo había hecho. ¿Cómo ha podido llegar a ser tan feliz? Ni ella lo sabe. Laura se pone a navegar por las aguas calidas de sus recuerdos.
Meses antes
Era un día caluroso de verano. Laura estaba aburrida en su habitación, escribiendo comienzos de historias que no terminaría y oyendo música que la ayudaba a soñar. Se conecta en el Tuenti, ya que no tiene nada mejor que hacer y lo ve. Lo ve a él. Enseguida le envía una petición ¿Se la aceptará? Ni ella lo sabe pero tiene una esperanza. Se ha pasado pensando en ese chico desde que lo vio en el instituto sentado en un banco. Lo había visto anteriormente de pasada, pero él no era así, había dado un cambio increíble en su aspecto. Le habían hablado de él su mejor amiga, Raquel, quien fue la encargada de que ese chico llegara a los pensamientos de Laura como un buen muchacho poco afortunado en el amor. Tenía que conocerlo ella misma para poder opinar.
Laura se pone a bailar en el salón de su casa y cuando vuelve al ordenador obtiene una respuesta. Eduardo la ha aceptado. No se lo puede creer. Abre un mensaje privado y escribe miles antes del definitivo, opta por escribirle “Hola, ¿que tal estas? Soy amiga de Raquel” y la a Enter. Espera. Son unos minutos que se le hacen décadas. Por fin le contestó Eduardo “Hola, encantado, bien y ¿tu que tal estas?” y así entre nervios comienza ha hablar con aquel chico que le cae mejor por segundos, hasta el punto de que la etiqueta en una foto.
Laura se sobresalta. Le han enviado un mensaje de texto al móvil. Eso hizo que saliera de sus recuerdos de golpe. Lo coge lo mas deprisa que puede de su mesilla de noche. Es de Eduardo “Buenas noches cariño, que sueñes precioso y descanses”. La sonrisa de Laura se hace mayor y contesta ‘’Igualmente cariño, TQ” y continua recordando todo lo sucedido, porque su historia no siempre ha sido buena.
Meses antes
El jueves se habían saludado en persona por primera vez. Laura estaba eufórica de la alegría, ya al menos lo conoce, con su amistad es suficiente pero ¿Le gusta? Todavía no lo tiene claro, pero sabe que le atrae. No ha dejado de pensar en esas poco palabras que pronunciaron, en su sonrisa, en sus grandes ojos, en su voz…pero todo es una ilusión, porque ella sabe que le esta gustando un chico que le es imposible. Lo intenta pero no se puede concentrar en nada que no sea su recuerdo y se conecta en el Messenger a ver si esta, es domingo por la mañana y no tiene nada que hacer en todo el día. Eduardo esta conectado y comienzan una conversación, de repente se le pasa una locura por la cabeza, su corazón se acelera y su respiración, tiembla hasta de la emoción, pero se atreve.
Laura: ‘’Eduardo, ¿tienes algo que hacer hoy?” Ufff..... lo peor ya paso, ahora falta su respuesta y la de su madre.
Eduardo: “Pues tenia pensado ir al Alfredo a escribir”
A lo que Laura contesta casi sin pensar “¿puedo acompañarte y así no vas solo?”
“Si tu quieres’’ contesta Eduardo.
Umm… ha sido un poco cortante ‘’¿Sueles ir solo?”
Y Eduardo contesta “si, asi me distraigo pensando, a veces viene Roberto, pero no tengo nadie que me acompañe’’
Esto es el destino “pues ya tienes quien te acompañe si quieres, voy a decirle a mi madre a ver si me deja, a ver si hay alguna esperanza” Laura va a preguntar y para su sorpresa, su madre la deja Salir con un chico que ni conoce sin ponerle pegas. Laura va corriendo al ordenador y se lo dice Eduardo y quedan en el Alfredo. Se viste como mejor piensa que estará, esta súper nerviosa, le tiembla todo el cuerpo y ni tiene hambre, solo tiene ganas de verlo. Esta será la tarde en la que todo comenzará porque esto es solo el principio.
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