Laura se bajo del coche de su madre. Observo el día nublado, la gente pasear y hablar, los coches pasando, pero para ella el tiempo se había detenido. Sus ojos solo tenía un objetivo. Eduardo estaba sentado en las escaleras del Alfredo oyendo música de su PSP. No la miraba. Miraba el suelo cuando Laura lo miraba. Para Laura cada paso era un mundo, unas miles de corazonadas de su corazón y miedo. Era la primera vez que quedaba con alguien a quien ni conocía, estará nerviosa, no sabia como seria esa persona. ¿Y si le caiga mal? ¿Y si se aburrían? ¿Y si es una entrometida preguntando alguna cosa? Laura tiene miles de preguntas que hacerle, ya que siente curiosidad por su personalidad. Ya esta mas cerca de él y todavía no la ha visto. No sabe porque esta tan nerviosa, no tiene motivos, ni sabe porque se come tanto la cabeza pensando en él, solo sabe que quiere oír su voz.
Laura: Edu??
Eduardo levanta la cabeza y la mira. Dice algo como “Ou q fue”
Laura: Holaaaa!!!! –contesta y al segundo se arrepiente ¿Me pase de alegre? ¿Habré parecido nerviosa?
Eduardo no dice nada y vuelve a mirar el suelo.
Laura interviene: ¿Qué escuchas?
Eduardo se levanta y contesta: Rap… ¿Qué piensas hacer?
Laura: Pues lo que tu suelas hacer los domingos
Eduardo: Suelo sentarse ahí detrás a escribir… pero no quiero parecerte muy aburrido
Laura: Si tu quieres
Eduardo: No, mejor otra cosa ¿Caminamos?
Laura: Vale.
Comienzan ha hablar de sus gustos, aficiones, recuerdos vividos en otros lugares y ahí donde se encontraban. Caminan toda la avenida de la playa y vuelven al auditorio donde deciden ir a pasear al centro comercial que esta enfrente. Paseando por el, se dan cuenta de que han abierto una terraza nueva y entran. Cada uno en sus pensamientos, cada uno perdido en el crepúsculo, cada uno sin saber que decir en aquella tarde que se muere para dar vida a la noche. Observan el horizonte. Laura decide romper el silencio, que no es incomodo, al contrario, Laura se siente súper bien a su lado, relajada, en paz, divertida, risueña, una chica que se esta haciendo ilusiones en lo mas profundo de su corazón con algo que no puede llegar a ser, con algo que no estaba escrito para ella. Eduardo se lo había dejado claro por el Messenger pero un corazón no tiene oídos, ojos ni razón.
Laura: ¿Te apetece una foto? Ya que hoy te arreglaste.
Laura ya le ha cogido confianza y se permite hacerle bromas y ser coqueta, no sabe si volverán a quedar, si le seguirá hablando después de esa tarde, si le cae bien sinceramente, por todo eso quiere una foto como recuerdo. Un recuerdo que además de en su corazón, guardaría en algún lugar para siempre.
Eduardo: No soy mucho de fotos pero vale, tú primero
Laura: Pero que salga la puesta de sol que esta preciosa, por fa.
Eduardo acepta con una risa, le habrá echo gracia el tono mimoso de la voz de Laura.
Le saca la foto y luego ella a él. Llega el momento de ¿se lo digo o no? Pero Laura se arma de valor.
Laura: ¿Nos sacamos una foto, juntos?
Eduardo: Eso no se pregunta
A Laura se le acelera el corazón y Eduardo se acerca para la foto, sonríen y ¡flash!
Eduardo: Ños, me quede ciego
Laura: es que la cámara tiene mucha potencia.
Eduardo: Lo note, se me abrieron las pupilas, siento que se me van a caer los ojos.
Laura: Exagerado, bueno dejemos las fotos.
Siguieron hablando un rato hasta que se hizo de noche y entraron a cenar a un McDonald. Cenando siguieron conversando. Laura se sentía especial con él, era el primer chico con el que comía y le gustaba y no se moría de la vergüenza. ¿Le gustaba? Dios, ¿Cómo se iba a quitar eso de la cabeza?
Terminaron de cenar y fueron a unos bancos de una plaza del centro comercial al aire libre. Laura sintió el aire fresco acariciando su piel, el relax del ambiente, el verano que comenzaba lentamente. La noche había caído por completo y las luces blancas de las farolas luminaban el lugar, la avenida de la playa desde aquel sitio se veía espectacular. Se sentaron en un banco a seguir hablando y Laura no paro de seguirle hablando de su vida y luego Eduardo comenzó ha hablar. Le habló de la chica a la que quería, de su historia, de lo que había pasado por amor y Laura sintió mucha pena y ganas de ayudarlo. Aunque a ella le doliera un poco, tenía que hacer algo por él. Ella le prometió hablar con la chica a la que él quería sobre él, informarse de lo que ella pensaba y si había una posibilidad pues intentar juntarlos.
Justo cuando hablaban de eso la madre de Laura la llamo para avisarle de que la estaba esperando en el aparcamiento. Laura y Eduardo se tuvieron que despedir. Laura no pudo evitar darle un fuerte abrazo de despedida.
De camino a casa ella no dejo de recordar lo bien que se lo había pasado, de todo lo que habían hablado, de lo que sentía y de lo mas importante y doloroso, de lo que él sentía. Llego a su casa y se conecto lo mas rápido que pudo al Messenger y él todavía no había llegado, peor llego enseguida, comenzaron a hablar del día que pasaron, Laura se dio cuenta de que le había caído bien y se siento la chica mas importante del mundo cuando Eduardo la llamo “amiga”. Se pasaron la noche hablando hasta las 5 de la madrugada y si hubieran tenido fuerzas hubieran seguido hablando.
Laura se fue a la cama sintiendo algo que no sentía hacia mucho tiempo, algo nuevo. Pero ella supuestamente estaba enamorada de Ángel ¿no? Sentía que lo amaba desde septiembre del año pasado cuando lo vio de espaldas en el pasillo y él se giró y Laura se quedo sin aliento. Era el chico más guapo de su clase con diferencia y con el que había vivido momentos buenísimos de diversión. Además de ser uno de sus mejores amigos desde la infancia. Pero hoy no se había acordado de él, cosa extraña, ya que había sido el dueño de su mente desde hacia mucho tiempo, un amor nunca correspondido.
Laura no podia describir sus sentimientos, tenía el corazón dividido por el dolor de dos amores imposibles y con al alegría de verse atrevido a lo que nunca antes se hubiera podido atrever. Ella estaba cambiando, era la adolescencia, se estaba haciendo mas atrevida y menos tímida, se había olvidado de sus complejos y se amaba a si misma, por fin, después de todo lo que pasado, lo consiguió superar.
Consigue dormirse, después de varios minutos. Mañana iba a ser lunes y hablaría con Raquel, aunque sabe que a ella no le gusta él, pero tiene que intentar algo, ya que lo prometió, debe pensar bien como decírselo y tener la mente despejada.
Esta será la primera noche de las muchas en las que Laura se acostará a las tantas de la madrugada por estar hablando con Eduardo y una de las muchas en las que se acostará a dormir con miles de cosas en la cabeza.
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