viernes, 28 de mayo de 2010

Un amor difícil

Laura se bajo del coche de su madre. Observo el día nublado, la gente pasear y hablar, los coches pasando, pero para ella el tiempo se había detenido. Sus ojos solo tenía un objetivo. Eduardo estaba sentado en las escaleras del Alfredo oyendo música de su PSP. No la miraba. Miraba el suelo cuando Laura lo miraba. Para Laura cada paso era un mundo, unas miles de corazonadas de su corazón y miedo. Era la primera vez que quedaba con alguien a quien ni conocía, estará nerviosa, no sabia como seria esa persona. ¿Y si le caiga mal? ¿Y si se aburrían? ¿Y si es una entrometida preguntando alguna cosa? Laura tiene miles de preguntas que hacerle, ya que siente curiosidad por su personalidad. Ya esta mas cerca de él y todavía no la ha visto. No sabe porque esta tan nerviosa, no tiene motivos, ni sabe porque se come tanto la cabeza pensando en él, solo sabe que quiere oír su voz.

Laura: Edu??
Eduardo levanta la cabeza y la mira. Dice algo como “Ou q fue”
Laura: Holaaaa!!!! –contesta y al segundo se arrepiente ¿Me pase de alegre? ¿Habré parecido nerviosa?
Eduardo no dice nada y vuelve a mirar el suelo.
Laura interviene: ¿Qué escuchas?
Eduardo se levanta y contesta: Rap… ¿Qué piensas hacer?
Laura: Pues lo que tu suelas hacer los domingos
Eduardo: Suelo sentarse ahí detrás a escribir… pero no quiero parecerte muy aburrido
Laura: Si tu quieres
Eduardo: No, mejor otra cosa ¿Caminamos?
Laura: Vale.

Comienzan ha hablar de sus gustos, aficiones, recuerdos vividos en otros lugares y ahí donde se encontraban. Caminan toda la avenida de la playa y vuelven al auditorio donde deciden ir a pasear al centro comercial que esta enfrente. Paseando por el, se dan cuenta de que han abierto una terraza nueva y entran. Cada uno en sus pensamientos, cada uno perdido en el crepúsculo, cada uno sin saber que decir en aquella tarde que se muere para dar vida a la noche. Observan el horizonte. Laura decide romper el silencio, que no es incomodo, al contrario, Laura se siente súper bien a su lado, relajada, en paz, divertida, risueña, una chica que se esta haciendo ilusiones en lo mas profundo de su corazón con algo que no puede llegar a ser, con algo que no estaba escrito para ella. Eduardo se lo había dejado claro por el Messenger pero un corazón no tiene oídos, ojos ni razón.

Laura: ¿Te apetece una foto? Ya que hoy te arreglaste.
Laura ya le ha cogido confianza y se permite hacerle bromas y ser coqueta, no sabe si volverán a quedar, si le seguirá hablando después de esa tarde, si le cae bien sinceramente, por todo eso quiere una foto como recuerdo. Un recuerdo que además de en su corazón, guardaría en algún lugar para siempre.
Eduardo: No soy mucho de fotos pero vale, tú primero
Laura: Pero que salga la puesta de sol que esta preciosa, por fa.
Eduardo acepta con una risa, le habrá echo gracia el tono mimoso de la voz de Laura.
Le saca la foto y luego ella a él. Llega el momento de ¿se lo digo o no? Pero Laura se arma de valor.
Laura: ¿Nos sacamos una foto, juntos?
Eduardo: Eso no se pregunta
A Laura se le acelera el corazón y Eduardo se acerca para la foto, sonríen y ¡flash!
Eduardo: Ños, me quede ciego
Laura: es que la cámara tiene mucha potencia.
Eduardo: Lo note, se me abrieron las pupilas, siento que se me van a caer los ojos.
Laura: Exagerado, bueno dejemos las fotos.

Siguieron hablando un rato hasta que se hizo de noche y entraron a cenar a un McDonald. Cenando siguieron conversando. Laura se sentía especial con él, era el primer chico con el que comía y le gustaba y no se moría de la vergüenza. ¿Le gustaba? Dios, ¿Cómo se iba a quitar eso de la cabeza?

Terminaron de cenar y fueron a unos bancos de una plaza del centro comercial al aire libre. Laura sintió el aire fresco acariciando su piel, el relax del ambiente, el verano que comenzaba lentamente. La noche había caído por completo y las luces blancas de las farolas luminaban el lugar, la avenida de la playa desde aquel sitio se veía espectacular. Se sentaron en un banco a seguir hablando y Laura no paro de seguirle hablando de su vida y luego Eduardo comenzó ha hablar. Le habló de la chica a la que quería, de su historia, de lo que había pasado por amor y Laura sintió mucha pena y ganas de ayudarlo. Aunque a ella le doliera un poco, tenía que hacer algo por él. Ella le prometió hablar con la chica a la que él quería sobre él, informarse de lo que ella pensaba y si había una posibilidad pues intentar juntarlos.

Justo cuando hablaban de eso la madre de Laura la llamo para avisarle de que la estaba esperando en el aparcamiento. Laura y Eduardo se tuvieron que despedir. Laura no pudo evitar darle un fuerte abrazo de despedida.

De camino a casa ella no dejo de recordar lo bien que se lo había pasado, de todo lo que habían hablado, de lo que sentía y de lo mas importante y doloroso, de lo que él sentía. Llego a su casa y se conecto lo mas rápido que pudo al Messenger y él todavía no había llegado, peor llego enseguida, comenzaron a hablar del día que pasaron, Laura se dio cuenta de que le había caído bien y se siento la chica mas importante del mundo cuando Eduardo la llamo “amiga”. Se pasaron la noche hablando hasta las 5 de la madrugada y si hubieran tenido fuerzas hubieran seguido hablando.

Laura se fue a la cama sintiendo algo que no sentía hacia mucho tiempo, algo nuevo. Pero ella supuestamente estaba enamorada de Ángel ¿no? Sentía que lo amaba desde septiembre del año pasado cuando lo vio de espaldas en el pasillo y él se giró y Laura se quedo sin aliento. Era el chico más guapo de su clase con diferencia y con el que había vivido momentos buenísimos de diversión. Además de ser uno de sus mejores amigos desde la infancia. Pero hoy no se había acordado de él, cosa extraña, ya que había sido el dueño de su mente desde hacia mucho tiempo, un amor nunca correspondido.

Laura no podia describir sus sentimientos, tenía el corazón dividido por el dolor de dos amores imposibles y con al alegría de verse atrevido a lo que nunca antes se hubiera podido atrever. Ella estaba cambiando, era la adolescencia, se estaba haciendo mas atrevida y menos tímida, se había olvidado de sus complejos y se amaba a si misma, por fin, después de todo lo que pasado, lo consiguió superar.

Consigue dormirse, después de varios minutos. Mañana iba a ser lunes y hablaría con Raquel, aunque sabe que a ella no le gusta él, pero tiene que intentar algo, ya que lo prometió, debe pensar bien como decírselo y tener la mente despejada.

Esta será la primera noche de las muchas en las que Laura se acostará a las tantas de la madrugada por estar hablando con Eduardo y una de las muchas en las que se acostará a dormir con miles de cosas en la cabeza.

jueves, 27 de mayo de 2010

Los sueños se pueden hacer realidad

De noche a oscuras. Una chica esta acostada en su cama mirando el techo de su habitación. Sonríe. Sonríe como nunca antes lo había hecho. ¿Cómo ha podido llegar a ser tan feliz? Ni ella lo sabe. Laura se pone a navegar por las aguas calidas de sus recuerdos.

Meses antes

Era un día caluroso de verano. Laura estaba aburrida en su habitación, escribiendo comienzos de historias que no terminaría y oyendo música que la ayudaba a soñar. Se conecta en el Tuenti, ya que no tiene nada mejor que hacer y lo ve. Lo ve a él. Enseguida le envía una petición ¿Se la aceptará? Ni ella lo sabe pero tiene una esperanza. Se ha pasado pensando en ese chico desde que lo vio en el instituto sentado en un banco. Lo había visto anteriormente de pasada, pero él no era así, había dado un cambio increíble en su aspecto. Le habían hablado de él su mejor amiga, Raquel, quien fue la encargada de que ese chico llegara a los pensamientos de Laura como un buen muchacho poco afortunado en el amor. Tenía que conocerlo ella misma para poder opinar.

Laura se pone a bailar en el salón de su casa y cuando vuelve al ordenador obtiene una respuesta. Eduardo la ha aceptado. No se lo puede creer. Abre un mensaje privado y escribe miles antes del definitivo, opta por escribirle “Hola, ¿que tal estas? Soy amiga de Raquel” y la a Enter. Espera. Son unos minutos que se le hacen décadas. Por fin le contestó Eduardo “Hola, encantado, bien y ¿tu que tal estas?” y así entre nervios comienza ha hablar con aquel chico que le cae mejor por segundos, hasta el punto de que la etiqueta en una foto.

Laura se sobresalta. Le han enviado un mensaje de texto al móvil. Eso hizo que saliera de sus recuerdos de golpe. Lo coge lo mas deprisa que puede de su mesilla de noche. Es de Eduardo “Buenas noches cariño, que sueñes precioso y descanses”. La sonrisa de Laura se hace mayor y contesta ‘’Igualmente cariño, TQ” y continua recordando todo lo sucedido, porque su historia no siempre ha sido buena.

Meses antes

El jueves se habían saludado en persona por primera vez. Laura estaba eufórica de la alegría, ya al menos lo conoce, con su amistad es suficiente pero ¿Le gusta? Todavía no lo tiene claro, pero sabe que le atrae. No ha dejado de pensar en esas poco palabras que pronunciaron, en su sonrisa, en sus grandes ojos, en su voz…pero todo es una ilusión, porque ella sabe que le esta gustando un chico que le es imposible. Lo intenta pero no se puede concentrar en nada que no sea su recuerdo y se conecta en el Messenger a ver si esta, es domingo por la mañana y no tiene nada que hacer en todo el día. Eduardo esta conectado y comienzan una conversación, de repente se le pasa una locura por la cabeza, su corazón se acelera y su respiración, tiembla hasta de la emoción, pero se atreve.

Laura: ‘’Eduardo, ¿tienes algo que hacer hoy?” Ufff..... lo peor ya paso, ahora falta su respuesta y la de su madre.

Eduardo: “Pues tenia pensado ir al Alfredo a escribir”

A lo que Laura contesta casi sin pensar “¿puedo acompañarte y así no vas solo?”

“Si tu quieres’’ contesta Eduardo.

Umm… ha sido un poco cortante ‘’¿Sueles ir solo?”

Y Eduardo contesta “si, asi me distraigo pensando, a veces viene Roberto, pero no tengo nadie que me acompañe’’

Esto es el destino “pues ya tienes quien te acompañe si quieres, voy a decirle a mi madre a ver si me deja, a ver si hay alguna esperanza” Laura va a preguntar y para su sorpresa, su madre la deja Salir con un chico que ni conoce sin ponerle pegas. Laura va corriendo al ordenador y se lo dice Eduardo y quedan en el Alfredo. Se viste como mejor piensa que estará, esta súper nerviosa, le tiembla todo el cuerpo y ni tiene hambre, solo tiene ganas de verlo. Esta será la tarde en la que todo comenzará porque esto es solo el principio.